El “SOLAR DA BICA” es el resultado del sueño de sus propietarios, Joel y Ferdinanda, naturales de São Vicente.
Soñaron compartir la belleza del lugar, acogiendo a quien quisiese disfrutar de un paisaje deslumbrante, en un ambiente rural, donde el sosiego y la belleza envolvente ayudan a ganar fuerza para enfrentar la agitación del día a día.
Con enorme empeño y cariño reconstruyeron, a lo largo de varios años, una casa de arquitectura tradicional madeirense.
El nombre “SOLAR DA BICA” surge naturalmente por las características del lugar y de la casa.
La propiedad se encuentra cerca de un arroyo que, antiguamente, abastecía de agua potable a los paisanos a través de una “bica” (canaleta), siendo también el lugar donde lavaban la ropa.
La palabra “solar" designa a las casas portuguesas de retiro, pertenencia de familias pudientes y aristocráticas, con características de una casa señorial, aunque de menores dimensiones.
El “SOLAR DA BICA” se sitúa en un lugar romántico, rústico e idílico, en el centro del mayor bosque de Laurisilva – considerado por la UNESCO como Patrimonio Natural de la Humanidad. Desde el “SOLAR DA BICA” se descubre la originalidad y la belleza del bosque de Laurisilva. En este ambiente protegido se observan los tipos de plantas existentes en la prehistoria.
A través de paseos a pie o en coche, en contacto directo con la naturaleza en su estado salvaje, se disfrutan los más bellos y deslumbrantes paisajes.
Al mismo tiempo se pueden conocer lugares que, en el pasado, fueron importantes puntos de extracción de recursos minerales, como es el caso de las minas de calcáreo y el horno de cal existentes a 1 Km. del “SOLAR DA BICA”.